Más largo que un día sin pan.
Inteligencia y belleza: gran rareza.
Lento pero seguro.
Carne a carne, amor se hace.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
El que vende un caballo es porque patea.
Cada cual es dueño de su miedo.
Nada necesita quien tiene bastante.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
Que cada sacristán doble por su difunto.
Vanidad exterior es indicio de pobreza interior.
Recogemos solo la felicidad que hemos dado a manos llenas, sin pedir nada a cambio
Todos los mejores dulces llevan su pizca de sal.
Eso son otros veinte pesos.
A cada cajón, su aldabón.
Trabajo ajeno pesa menos que el heno.
Cántaro que mucho va a la fuente, alguna vez se rompe.
La inteligencia es como los calzones, hay que tenerla pero no hay que mostrarla.
La labranza no tiene acabanza.
Cada uno canta como le pagan.
Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
Completar (uno) el número de flautistas sin saber tocar la flauta.
El hombre pone y la mujer dispone.
Piedra movediza no cría moho.
El espíritu intenta seguir el mismo camino que el corazón, pero no llegará nunca tan lejos
Gallegos y asturianos, primos hermanos.
En Octubre no le toques a tu mujer la ubre.
El abismo lleva al abismo
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
Quien tiene madre, muérasele tarde.
Lo mucho se gasta, y lo poco basta.
Al potro y al niño, con cariño.
A la dama más honesta, también le gusta la fiesta.
Cuando el dinero habla, la verdad calla.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
La práctica hace al maestro.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
Si te peleas con un deshollinador, saldrás negro.
Una variante sería "Quién juega con fuego se termina quemando.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
Mal que se comunica, si no cura, se alivia.
Deja a la gente que está muriendo y acude a la que está pariendo.
Galga salida, a liebre parida.
No de plata sino de barro.
Dios ayuda al que mucho madruga.
Si el chivo no le mama, ganancia para la cabra.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
Cornudo sois, marido; mujer, ¿quién te lo dijo?.