La abundancia hace infelices a los ricos.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
La sarna que no pica, a nadie mortifica.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
El que ríe el último, ríe dos veces.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
Hasta al mono más listo se le cae el zapote.
Después de comer, ni vino, ni mujer.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
Es más cargante que tener una pulga en la oreja.
Vive con ilusión mientras estés vivo, el ágil siempre sale adelante. Vi las llamas de una mansión, pero en la puerta yacía un muerto.
La madre y la hija, usan la misma camisa: la de la madre y no la de la hija.
¿Qué, es que no se lo comieron anoche?
La muerte en la patria es agradable.
Del mirar nace el desear.
No hables en falso de un hombre; no separes el corazón de tu lengua.
En la cárcel y en la cama, verás bien quien te ama.
El que le tiene miedo a los ojos, no puede comer cabeza.
El que sabe sabe, y el que no sabe es gerente.
Ni por rico te realces, ni por pobre te rebajes.
El perro es más sensato que la mujer, puesto que no le ladra al amo.
Algo es algo dijo un calvo. Y se encontró un peine sin púas.
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.
Los pecados son cadena, unos eslabones a otros se agregan.
Anda despacio si quieres llegar lejos.
No hay salsilla como la hambrecilla.
Boda y mortaja, del cielo baja.
Hombre refranero, medido y certero.
Obra de chapucero cuesta poco, pero vale menos.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
Invierno seco y verano mojado, para el que labra malhadado.
Mujer hermosa, mujer vanidosa.
Como la gata Flora; que cuando se la meten ríe y cuando se la sacan llora.
Déjate de tanto refrán, y empieza a buscar el pan.
A su tiempo maduran las brevas.
No contrates de barbero, a quien fue tu prisionero.
No creo en brujas, pero que las hay las hay.
Quien sirve al común, sirve a ningún.
Mucha agua en la otoñada, poco trigo y menos cebada.
Zapateador que bien zapatea, bien se menea.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
Cuando las dos partes arguyen muchas razones, el prudente cede primero.
El zorro que se duerme no caza gallinas.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
Propagación mear no espuma.
Al perro flaco, todo se le vuelven pulgas.
Fue a un concurso de tontos y lo perdió por tonto.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
La buena lectura, alivia la tristura.