En reuniones, el grosero, se destaca de primero.
En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.
El que no tiene opinión, se aprende cualquier canción.
La voz del asno no pasa del tejado.
Hija que se casa, la casa paterna arrasa.
Por sus hechos los conoceréis.
A veces la diligencia aprovecha más que la ciencia.
Antes verdugo que ahorcado.
La carta no se pone colorada.
No se acuerda el cura de cuando fue sacristan.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
Por los Santos, la nieve en los campos.
Piedra que rueda no hace montón.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
Lo que no se empieza no se acaba.
Es que los dos cojeamos del mismo pie.
No hables mal de las mujeres si te espera una en casa.
La fortuna menos la encuentra quien más la busca.
El que con niños se acuesta, cagado se levanta.
Dios da, nunca vende.
Pocas palabra y muchos hechos.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
Año bisiesto, año siniestro.
Al que teniendo cama duerme en el suelo, no hay que tenerle duelo.
No hay libro malo que enseñe algo bueno.
El hábito no hace al monje.
Jamás digas: nunca jamás.
El pelo se pierde, la calvicie nunca.
Lobos de la misma camada.
Quien está ahíto, no tiene el apetito.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
Hasta que a la meta no llegues, no te pongas los laureles. e Hasta que el cuerpo aguante.
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
Al roto, patadas y porotos.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
No te cases con mujer de manos grandes porque todo lo que le des le parecerá chico.
Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.
Algo le falta al rico si no tiene amigo.
Tu que no puedes, llévame a cuestas.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
Cuando el tecolote canta el indio muere, esto no es cierto pero sucede.
Aunque tu mujer haya cometido cien faltas, no la golpees ni con una flor.
Las lentejas y la carne de oveja, el que quiere las toma y el que no la deja.
El que no quiera polvo, que no salga a la era.
Bestia alegre, echada pace.
Niño que llora, de mear se ahorra.
Las deudas desaparecen tras la muerte del acreedor.
El sueño quita el hambre.