A burra vieja, albarda nueva.
Donde hay ganancias las pérdidas se esconden por ahí cerca.
Otros vendrán, que bueno me harán.
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
Fea con gracia, mejor que guapa.
El que vive de favores, sirve a muchos señores.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
Quien se conduce con integridad, anda seguro; quien anda en malos pasos será descubierto.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
No hay bien que dure, ni mal que no se acabe.
Es mejor gastarse que enmohecerse.
Con rabia el perro, muerde a su dueño.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Año de neblinas, año de harinas.
Hombre precavido, sabe el horario del marido.
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
La presa que robó el gato, no vuelve jamás al plato.
Hombre chico, pensamientos grandes.
Armas y dineros buenas manos quieren.
La mentira y la verdad no pueden vivir en paz.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
No hay puta ni ladrón que no tenga su devoción.
Bebido el vino, perdido el tino.
Hermano mayor padre menor.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Llena o vacía, menos la quiero tuya que mía.
De vaca vieja, novilla brava.
Ahullama no pare calabaza.
La amistad es de antimonio, solo la solda el demonio.
El amor y la nariz enrojecida no pueden ocultarse.
La palabra emitida no puede recogerse.
Mujer que ve la luna lleno, no es buena.
En la amistad no se mira la obra sino la voluntad.
Gratis, hasta las puñaladas.
Por ir mirando a la luna, me caí en la laguna.
A la hija muda, su madre la entiende.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
Seguido, seguido, hasta que pase el dolor.
Cara más fea, la alegría la hermosea.
Amor con amor se paga.
Chico exceso es dar a una moza un beso, si queda en eso.
La cama y la puerta dicen si la mujer es puerca.
Es medio sorda, le decís sentate y se acuesta.
Hasta el mismo amor sincero, requiere algo de dinero.
No hay nada más hermoso que un padre llegue a convertirse en amigo de sus hijos, cuando estos lleguen a perderle el temor pero no el respeto.
Llenar el tarro.
El que fua a Sevilla perdió su silla.
Los celos son el gusano del amor.
Mi secreto, en mi pecho.
Dios no espera año para castigar.