Otoñada buena, por San Bartolomé comienza.
Esta es la gota que derramo el vaso.
Los huéspedes y la pesca, a los tres días apestan.
De hora en hora, Dios mejora.
Honra sin provecho la digo pecho.
Repicar y andar en la procesión implica contradicción.
La libertad es una alhaja que con ningún dinero se paga.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
Al potro y al niño, con cariño.
Cuando truena en Abril, el labrador es feliz.
El que se prepara para lo malo, lo recibe preparado y amortigua el golpe.
Mejor es el pan cuando el corazón está dichoso, que riquezas con pesadumbre.
Pollo nuevo y vino anejo, hacen mozo al hombre viejo.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
No ser escaparate de nadie.
Después del palo dado ni Dios lo quita.
La paciencia cura todos los males, pero ¿cuántos tienen suficiente paciencia hasta que se cure el mal?
A donde vas bien. A donde más se tiene.
Agua de por mayo, pan para todo el año.
¡Qué alegre son el del bolsón!.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
La culpa del asno echarla a la albarda.
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
A la vaca que no se cubre, se le seca la ubre.
¿Fiado?. Mal recado.
El tonto ni de Dios goza.
Hay ayudas que son lavativas.
El que por necesidad trabaja, poco tiene y poco gana.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
Dar una fría y otra caliente.
Las paredes oyen.
La noche es capa de pecadores.
La justicia de Don Benito, que ahorcaba al hombre y después investigaba el delito.
Mujer, Huerta y Molina, piden uso de continuou.
Buey suelto, rey muerto.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
Caballo que ama al dueño hasta respira como el.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
La mula feliz la pasa: fornica y no se embaraza.
Un indio menos, una tortilla mas.
Uno no se mea porque el baño esté lejos, sino porque no sale con tiempo.
Nadie se muere un minuto antes.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
Quien está ahíto, no tiene el apetito.