Huyendo del hoyo caí en el arroyo.
No temas avanzar lentamente, teme detenerte.
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
Y vuelta la burra al trigo.
Si la catedral es grande, no tienes que santiguarte todo el día.
Trabaja como si tuvieras que vivir siempre, y come como si tuvieras que morirte mañana.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
La sed por el oro, socava el decoro.
Empieza la tarea y luego termínala.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
Con la tripa vacía, no hay alegría.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
Mal juzga el arte, el que en él no tiene parte.
La mentira busca el rincón.
El avariento nunca está contento.
Odia el pecado y compadece al pecador.
Besos y abrazos no hacen niños, pero tocan a vísperas.
Vino de viñas viejas, qué bien te tomo y qué mal me dejas.
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
Al loco y al fraile, aire.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
Bien muere, quien bien vive.
Mujer Besada mujer ganada.
Los hombres y el buen licor, más añejitos mejor.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
Calenturas de Mayo, salud para todo el año.
Mañana será otro día.
Paga al contado y líbrate de cuentas chicas.
Gente de montaña, gente de maña.
Donde no hay regla se pone ella.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
A la de tres va la vencida.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
Que me siembres en Marzo, que me siembres en Abril, hasta Mayo no he de salir.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
Quien dineros ha de cobrar muchas vueltas ha de dar.
Nadie aprecia el bien que tiene, mientras que no lo enajene.
El bebedor fino, a sorbitos bebe el vino.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Cada uno habla de la feria, según le va en ella.
El heroísmo consiste en aguantar un minuto más.
Al cabo de un año más come el muerto que el sano.
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.
El pan comido, hace al que lo da amigo.
Burro que piensa bota la carga.