Rico es el que nada desea y el que nada debe.
Que me siembres en Marzo, que me siembres en Abril, hasta Mayo no he de salir.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
El bebedor fino, a sorbitos bebe el vino.
Calenturas de Mayo, salud para todo el año.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
A la de tres va la vencida.
Mañana será otro día.
Quien dineros ha de cobrar muchas vueltas ha de dar.
Nadie aprecia el bien que tiene, mientras que no lo enajene.
Burro que piensa bota la carga.
Cada uno habla de la feria, según le va en ella.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.
No dar su brazo a torcer.
El pan comido, hace al que lo da amigo.
Tienen el mismo principio, pero no igual, el sueño y la muerte.
Al cabo de un año más come el muerto que el sano.
En Mayo regresa el rebaño.
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
El pescar con caña, requiere paciencia y maña.
Cántaro roto, no sufre más remiendo que comprar otro.
El buen bebedor bien sabe. cuanta cerveza le cabe.
Donde va el mar, que vayan las arenas.
No hay cosa más sana, que comer en ayunas una manzana.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
A la leche, nada le eches; y debajo aunque sea cascajo.
Con regla y compás, en tu casa vivirás; sin compás y sin regla, ni en tu casa ni fuera de ella.
Las buenas labores honran a los labradores.
En casa sin mujer, no te podrías valer.
Tanto ganado, tanto gastado.
El cura y el que cura, no tienen hora segura.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
Hombre ocioso, hombre peligroso.
Septiembre frutero, alegre, festero.
Más obrar que hablar.
Calles mojadas, cajón seco.
Nadie hable mal del día hasta que la noche llegue.
Amor forastero, amor pasajero.
En San Antón, calabazas al sol.
Aunque el tonto coja la vela, ésta se apaga y el tonto queda.
Si un arco iris dura un cuarto de hora, ya no se mira más.
La vida es un trabajo que hay que hacer de pie
El agraviado, nunca desmemoriado.
Tan puta es el que las da como el que las toma.
Arco iris, o pronto llueve o aclara en breve.
Los que duermen bajo las mismas sábanas aprenden a hablar con la misma boca
El que tal ha padecido, ése se compadece del doliente y del herido.