El ahorro anda pasito a pasito, pero llega lejitos.
El que tiene peones y no los ve, se queda en calzones y no lo cree.
Después de lo hecho, todos dan consejo.
Molinero de viento, poco trabajo y mucho dinero.
Refregadas, duelen más las llagas.
Más vale poco que nada.
No se cazan liebres tocando almireces.
El burro adelante y la carga atrás.
Buena fama, hurto encubre.
Quien nada guardó, nada encontró.
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
A lo que está de moda, todo el mundo se acomoda.
De buena harina, buena masa.
Si la catedral es grande, no tienes que santiguarte todo el día.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
La arruga es viejera, la cana embustera.
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
Huyendo del hoyo caí en el arroyo.
No temas avanzar lentamente, teme detenerte.
La respuesta mansa, la ira quebranta.
Y vuelta la burra al trigo.
Trabaja como si tuvieras que vivir siempre, y come como si tuvieras que morirte mañana.
Empieza la tarea y luego termínala.
Con la tripa vacía, no hay alegría.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
La sed por el oro, socava el decoro.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
Mal juzga el arte, el que en él no tiene parte.
Odia el pecado y compadece al pecador.
La mentira busca el rincón.
El avariento nunca está contento.
Vino de viñas viejas, qué bien te tomo y qué mal me dejas.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
Al loco y al fraile, aire.
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
Bien muere, quien bien vive.
Los hombres y el buen licor, más añejitos mejor.
Besos y abrazos no hacen niños, pero tocan a vísperas.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
Paga al contado y líbrate de cuentas chicas.
Mujer Besada mujer ganada.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
Gente de montaña, gente de maña.
Donde no hay regla se pone ella.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).