El buey ruin pereceando se descuerna.
Enero mojado, bueno para el tiempo y malo para el ganado.
Bueno es el rigor; pero la misericordia es mejor.
A la sombra del favor, crecen vicios.
Quien mal padece, mal parece.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
Lo que va viene.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
El labrador para Octubre sus deudas cubre.
Volver a inventar la rueda.
Dádivas quebrantan peñas.
Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas.
Abre las ventanas al cierzo y al oriente y ciérralas al mediodía y poniente.
Juegan los burros y pagan los arrieros.
El comer, es maestro del beber.
Trato es trato.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Buenas palabras, cantar de cigarras.
Hiciste como Blas, ya comiste, ya te vas.
Los cuerpos grandes se mueven despacio.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
Labrador, trabaja y suda que Dios te ayuda.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
La actividad es la mercancía más conveniente
La magnificencia prestada, es miseria.
Pase mayo, y pase pardo.
A medida del santo son las cortinas.
Untar la carreta para que no chirrié.
El que mucho come, poco adelgaza.
Nunca falta tapadera, para cubrir la gotera.
Flor de almendro, hermosa y sin provecho.
Vida sin amor, años sin verano
Lo mucho se gasta, y lo poco basta.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
Industria, riqueza, ocio y pobreza, una familia entera.
Más se aprende en un día de soledad que en ciento de sociedad.
Nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del espíritu.
Debajo de la hiel suele estar la miel.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Poco a poco hila la vieja el copo.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
Garbanzos y judías, hacen buena compañía.
Piden de comer, piden de beber, afilan el diente, enjugan el vientre y ponen las mejillas coloradas: éstas son las cinco virtudes de las tostadas.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.