Antes queda dispuesta una embarcación que una mujer que se dispone a salir.
Otoño e invierno, mal tiempo para los viejos.
Lo que abunda no daña.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
Durará o no durará, pero lo que es hacerlo, hecho está.
El brazo a trabajar, la cabeza a gobernar.
A picada de mosca, pieza de sabana.
El que siembra y cría, tanto gana de noche como de día.
La casa, la mujer la hace o deshace.
Dan darán, dicen las campanas.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
No era nada la meada, y calaba siete colchones y una frazada.
Malo es esperar bien de muerte ajena.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
Al ingrato con la punta del zapato.
Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.
Los amores se van, los dolores se quedan.
Algo se pesca_ Y llevaba una rana en la cesta.
Ningún rencor es bueno.
Labrar en barbecho, es labrar necio.
Perder es mucho ganar, si no has de volver a jugar.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
Zumo de parras, la alegría de la casa.
El vino como el rey, y el agua como el buey.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
Con chatos, poco o ningún trato.
Zun de noche, se sube a un coche
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Haz buena harina y no toques bocina.
Obediencia y paciencia son la mejor ciencia.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
A pájaro muerto, jaula abierta.
Contra la gota, ni gota.
Cuida tu cerebro que tu cerebro cuidará de ti.
Mala mañana, niebla sobre la escarcha.
De buen caldo, buenas sopas.
Ningún muerto ha regresado, ni a dar un simple recado.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
Todos los días no se le muere el burro al arriero.
Dan limosna muertos los que vivos no la dieron.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
El amigo ausente, como si fuese presente. Has de estimarlo y tenerlo en memoria.
La esperanza es lo último que se pierde.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Una mano y un pie no aplauden juntos.
Bien se lava el gato después de harto.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
Más vale perder un minuto en la vida que la vida en un minuto.