A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
Riñen los amantes y quiérense más que antes.
Una uva a ratitos, abre el apetito.
Igual me da estar arriba que abajo, si soy el que trabajo.
Huir ciando es menester, con honra se puede hacer.
Quien no tuviese que hacer, que arme navío o tome mujer.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
Uno de los mayores placeres de la vida es hacer aquello que los demás dicen que no podemos hacer.
Hurta y reparte, que es buen arte.
Un muerto hablando de un ahorcao.
Sol madrugador y cura callejero, ni el sol calentará mucho ni el cura será bueno.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Mejor solo que mal acompañao.
Año bisiesto, difíciles doce meses para el cesto.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
Hacha bien encabada no necesita zapatilla.
Haz el bien y olvídalo.
Muerto, ¿quieres misa?.
Son más los días que las alegrías.
Lo que poco cuesta, poco se aprecia.
Primero son los presentes que los ausentes.
Ningún Gitano para el andar de su carreta cuando algo se cae de ésta para recogerlo.
Sayo que otro suda, poco dura.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
Ingratos hacen recatados.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
A fin de que seas mejor, purifícate todos los días.
No se puede servir a dos señores a un mismo tiempo.
En la casa del buen amo vive y muere el buen criado.
Las cortinas de una alcoba son como las de un tribunal, y la cama de marfil es parecida a una cárcel
Dar palos de ciego.
De un hueco salimos y a un hueco vamos a dar.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
Elige tu compañía antes de sentarte.
Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
Tiene doble trabajo hincharse y deshincharse.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
Dar limosna con tambor, no agradece Nuestro Señor.
Antes de contar, escribe, y antes de firmar, recibe.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
Luce y reluce el buen vino, en buen vaso cristalino.
Limpio de polvo y paja.