Después de la risa viene el llanto.
Ser un mordedor de pilares
Despacio al pensar y pronto al ejecutar.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
Guárdate de puta que la bolsa deja enjuta.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
El dar es honor; el pedir, dolor.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
Las sueños, sueños son.
Quien salud no tiene, de todo bien carece.
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.
Agua encharcada, hervida después de colada.
Cuando Dios no quiere, los santos no pueden.
Genio y figura hasta la sepultura.
El yerro encelado, medio perdonado.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
Cada día, su pesar y su alegría.
Cada burro apechuga con su carga.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
Chocolate y agua fría, cagalera a mediodía.
Allega, allegador, para buen derramador.
Asno que entra en dehesa ajena, volverá cargado de caleña.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
Ni tan corto que no alcance, ni tan largo que se pase.
No abras los labios si no estás seguro de lo que vas a decir, es más hermoso el silencio.
Las tareas de un elefante nunca son demasiado pesadas para él.
Una carreta vacía hace ruidos.
Riñen los amantes y quiérense más que antes.
Huir ciando es menester, con honra se puede hacer.
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
Hurta y reparte, que es buen arte.
Sol madrugador y cura callejero, ni el sol calentará mucho ni el cura será bueno.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
Una uva a ratitos, abre el apetito.
Un muerto hablando de un ahorcao.
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
Igual me da estar arriba que abajo, si soy el que trabajo.
Mejor solo que mal acompañao.
Quien no tuviese que hacer, que arme navío o tome mujer.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Uno de los mayores placeres de la vida es hacer aquello que los demás dicen que no podemos hacer.
Hacha bien encabada no necesita zapatilla.
Año bisiesto, difíciles doce meses para el cesto.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
Son más los días que las alegrías.
Primero son los presentes que los ausentes.
Haz el bien y olvídalo.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.