En el ánimo moran continuamente la felicidad y la infelicidad. De vez en cuando salen a dar un paseo
El viento y la marea no esperan a nadie.
En Zaratán, buenas putas y mejor pan.
Olla de tres vuelcos, tres manjares diversos.
Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.
Es mejor precaver que tener que remediar.
En nochebuena y en Navidad, la brasa de casa más caliente está.
Al asno muerto ponle la cebada al rabo.
El vino comerlo, y no beberlo.
Es más larga que la cuaresma.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
El que no tiene hechas no tiene sospechas.
Variante: En casa del ahorcado no se ha de nombrar la soga.
Buena es el agua, que cuesta poco y no embriaga.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
Pan de boda, duro a las pocas horas.
El que bien vive, harto letrado es.
Chancho limpio nunca engorda.
Dios da las nueces, pero no las parte.
Cual andamos, tal medramos.
A Dios lo mejor del mundo, pues es señor sin segundo.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Cuando Junio llega, prepara la hoz y limpia la era.
Del agua derramada, ni la mitad aprovechada.
El que ha de ser servido, ha de ser sufrido.
A galgo mojado, liebre enjuta.
No es posible defenderse del aburrimiento
A abril alabo, si no vuelve el rabo.
Jugar limpio, bueno para la conciencia y malo para el bolsillo.
Nadie se alabe hasta que acabe.
Hablando nos entendemos.
Ahorrar no es solo guardar sino saber gastar.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
La cabra coja, junto a la casa trota.
A la muerte, no hay cosa fuerte.
Al loco y al aire, darles calle.
Ni mueras en mortandad ni juegues en Navidad.
Jugar a dos barajas.
Un corazón tranquilo es mejor que una bolsa llena de oro.
En las caricias de otoño, se empieza en la cara y se acaba en el coño.
Los de Guadalajara, por la noche mucho, por la mañana nada.
Por mucho madrugar, aparecen las ojeras.
Darás con la cabeza en un pesebre.
Agua caliente, salud para el vientre.
Limosna que así se vela y se ofrece, de lo alto viene.
Lo que se hace aquí, se paga aquí.
El que se fue a la villa, perdió su silla y el que se fue a Torreón, su sillón.
Llegar al humo de las velas.
Quien se va, como muerto está, y pronto se le olvidará.
Perro ladrador, poco mordedor.