La gratitud no es a perpetuidad como los sepulcros.
Caballo andador tropezador.
Los ríos profundos fluyen lentamente.
Ratón que no sabe más que un horado, presto es cazado.
No comer por haber comido, nada nos hemos perdido.
La soga, tras el caldero.
Junio Julio y Agosto ni mujeres ni coles ni mosto.
Casa sin gobierno, disgusto eterno.
Quien en ruin lugar hace viña a cuestas saca la vendimia.
Raras veces hay seso en la prosperidad.
Por Santa Lucía, mengua la noche y crece el día, y hasta Navidad en su ser está.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
Riña de amantes, agua referescante.
Renuncia solo cuando estés bajo tierra
Cuando el tiempo se muda, la bestia estornuda.
Capa de pecadores es la noche, señores.
Flaco hombre, mucho come.
Hable el sabio y escuche el discreto.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
El trabajo del niño es poco, y el que lo desprecia un loco.
Casa hecha, sepultura abierta.
Muerto está el ausente, y vivo el presente.
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
Con una misa y un marrano hay para todo el año.
El que ha naufragado teme a la mar aún calmada.
Razón y cuenta, amistad sustenta.
Un ten con ten para todo está bien.
La contrición del pecado, no repara el mal causado.
A buena confesión, mala penitencia.
Hombre de buen trato, a todos es grato.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
A cada paso, un gazapo.
Por Todos los Santos, los trigos sembrados y todos los frutos en casa encerrados.
Esto son habas contadas.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
Cada mochuelo, a su olivo.
Burro amarrado, leña segura.
La prisa será tardar.
Para gozar de la vida, no hay que pedirle todo: Solo hay que pedir vida para gozar todo.
Invierno buen tiempo para el herrero, el panadero y el chocolatero.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Amigo viejo, tocino y vino añejo.
Solo se pueden juntar las manos cuando están vacías.
Dios, cuando hizo el tiempo, lo hizo de sobra.
Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
A buen salvo está el que repica.
Si alabas mucho tu caballo, tendrás que prestarlo.
El tiempo todo lo amansa.
El que más madrugo, un talego se encontró.