Poca ayuda no es estorbo.
Con carne nueva, vino viejo y pan caldeal, no se vive mal.
El que se afloja se aflige.
La lluvia viene después de los bosques.
Dales agua por el pie, antes que padezcan sed.
La cortesía de un solo lado no puede durar mucho tiempo.
En verano, tabernera, y en invierno panadera.
Quien se conforma tan solo con ver, ni siquiera piensa en tocar.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Cuando camines, camina. Cuando comas, simplemente come.
A la orilla del río te espero, galapaguero.
En julio, ¿dónde anda el mozo? Pues va de la acequia al pozo.
En cama extraña, no se junta las pestañas.
Quien hace la cuenta sin el huesped, la hace dos veces.
Quien por su gusto padece, que vaya al infierno a quejarse.
Esperar salud en muerte ajena es condena.
A quien le dan pan que no coma.
Quien en tiempo huye en tiempo acude.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.
Vino y pan andar te harán.
Cuenta tus faltas y deja las ajenas.
Una maravilla, con otra se olvida.
Lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Las fiestas en donde estés, la Navidad en casa.
Agua y bailar, a hartar. Indica que el agua y la diversión nunca deben faltar.
Sacar las castañas del fuego.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
Hasta ajustar, regatear.
La mala paga , aunque sea en paja.
No muevas lo que esté bien.
En el país de las palmeras se alimenta el asno de dátiles.
Qué bonito es ver llover y no mojarse.
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
Menos correr y más hacer.
La labranza no tiene acabanza.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
El que tarde trilla, la lluvia le pilla.
Vida de campo, hombre sano; vida de pueblo, hombre enfermo.
Según el soldado, así se le da la boleta de alojado.
Vaca de dos amos, ni da leche ni come grano.
La vasija vacía es la que hace más ruido.
Tres días hay en el año que se llena bien la panza: el santo, el cumpleaños y el día de la matanza.
No hay mayor tontería que reñir.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
Recoge la memoria nueva lo que no ha podido quitar la vieja.
Por la noche juju y por la mañana burra muerta.
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
Otoño entrante, uvas abundantes.