Entre sastres, no se pagan hechuras.
En el juego y el licor, se reconoce al señor.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.
Centeno en polvo, cebada en lodo y trigo en todo.
Todos son unos, muertos y difuntos.
El hombre es un animal de costumbre.
Si falta la comida, torcida va la vida.
Mujer precavida vale por dos.
El secreto de tu vecino,te lo dirá un porrón de vino
Febrero, cebadero.
Decir refranes es decir verdades.
El amor de carnaval muere en la cuaresma
Le pide permiso a un pie antes de mover el otro.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
No caga el asno tan hondo, que no suba el husmo en somo.
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
Como estará el infierno para que el diablo dé limosna.
Guarda que comer y no que hacer.
Traducción: En el mes de los muertos -noviembre-, mata tus cerdos.
Chicharra que canta, calor adelanta.
¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
El justo debe imitar al bosque de sándalo, que perfuma el hacha que lo lastima.
Donde no hay cabeza, no hace falta sombrero.
El que hambre tiene, en tortillas piensa.
Llegada la ocasión, el más amigo, el más ladrón.
La risa hace buena sangre
El ruin calzado sube a los cascos.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
Continua gotera orada la piedra.
Quien guarda valores, padece temores.
De Gumiel de Izán, ni hombres ni pan.
Loro viejo no da la pata.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
Ya apareció el perdido, y más valía que no hubiese aparecido.
Hermanos hay tanto por hacer!
Si la cobija es corta, aprende a doblarte.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
El que nace postrero, llora primero.
Sin Ceres y Baco es amor débil y flaco
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
A cada necio agrada su porrada.
Buena olla y mal testamento.
Nadie se muere dos veces.
Al pan pan y al vino vino.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
Si tienes pan y lentejas, ¿por qué te quejas?.
La zorra muda de pelo, pero de costumbre no.