Flores en Mayo, tarde o temprano hallo.
No es solo saber sumar, sino que hay que saber restar.
Buena gana de comer, rica salsa es.
Agrada, quien manda.
A cada puerta, su dueña.
No hay hacienda mejor hecha que la que uno hace por su mano.
Quien gasta y no gana, ¿de qué comerá mañana?.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
El más ruin se engalla, y el más honrado calla.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
Besos y abrazos no hacen muchachos.
Juglares y putas, cuando envejecen nadie los busca.
Principio quieren las cosas.
La lealtad se paga.
Con el tiempo y la payeta, maduran los nísperous.
A persona lisonjera no le des oreja.
Ya la esperanza perdida, ¿qué queda que perder en esta vida?.
Zamarra vieja, más calienta que una nueva.
Ni lava ni presta la batea.
Por mucho que la paz cueste, nunca es cara.
Habla poco, anda grave y parecerá que sabes.
La unión hace fuerza.
Gran pena debe ser, tener hambre y ver comer.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.
El cerdo siempre busca el fango.
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
En pedregal no siembres cereal.
Más vale prevenir que tener que lamentar.
A tal puta, tal rufián.
Ni perro sin pulgas, ni pueblo sin putas.
Mayo ermitaño, que comienzas con la Cruz y acabas en lo alto.
No tenéis más parte en el hijo, que el diablo en el paraíso.
La mujer en el hogar es reina a la que hay que amar.
Almorzar, pan y cebolla; al comer, cebolla y pan, y a la noche, si no hay olla, más vale pan con cebolla.
Para el amor y la muerte no hay casa ni cosa fuerte.
Bragueta abierta pájaro muerto.
Para amar es la cosa más segura buen trato, verde edad, limpia hermosura.
Bien se puede creer, pues jura y no revienta.
No lastimes a los demás con lo que te causa dolor a ti mismo.
Donde bien te quieren irás pocas veces; donde mal, nunca irás.
El hombre casado, ni frito ni asado.
No debe de cambiarse de caballo al pasar el río.
Amigo reconciliado, doble enemigo
Dios era bueno para negociante.
Baila Antón según le hacen el son.
El perro viejo no ladra sin razón.