A falta de manos, buenos son los pies.
A grandes cautelas, otras mayores.
Donde bien me va, allí mi patria está.
Siembra melones y recogerás melones; siembra habas y recogerás habas.
Más duro que rulo de estatua.
A donde te duele, ahí te daré.
Oveja chiquita siempre es corderita.
El que amenaza, pierda la ocasión de la venganza.
El hable es plata, el silencio es oro.
No digas cuatro hasta que no lo tengas en el saco
O errar o quitar el banco.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
Lo que fue ayer, ya no será; que el tiempo no anda para atrás.
Un vasillo de vino, al segundo le abre camino.
Hasta la reina, necesita de su vecina.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
No se bañaba y se bañó, su mujer se lo pidió.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Explique, no complique.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Palabras y plumas el viento las tumba.
En mi casa mando yo que soy viudo.
El perezoso que acaba de comerse una banana, pregunta: ¿Puede plantarse la piel?
Caldera observada no hierve jamás.
La diligencia es la madre de la buena forma.
Por sus pasos contados, va el ladrón a la horca, y todos a la muerte vamos.
Lo estancado se pudre.
Cuando no se puede segar, se espiga.
Lobo con piel de cordero, es que sufre la cuesta de enero.
Buena es la regla, si la regla es buena.
Al gorrino y al melón, calor.
Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar.
La muerte lo mismo come cordero como carnero.
Bendita sea el agua, por sana y por barata.
El que no tiene mujer, bien la castiga, y el que no tiene hijos, bien los cría.
Hasta para encender lumbre hay que tener costumbre.
Cuesta arriba o cuesta abajo, echa siempre por el atajo.
No hay pero que valga.
Donde me va bien, ésa mi patria es.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
El que apura su vida, apura su muerte.
Ítem de lista viñeteada
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
El hombre después que le roban, pone candado.
De boca para fuera.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
Los dioses ayudan al que trabaja
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
Cuenta por bienes los males que no tienes.