Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
Cuando viene la golondrina, el verano está encima.
El que no tiene hijos tiene una pena; el que tiene hijos tiene muchas penas.
El tiempo es el mejor consejero
Quien quiere ser rico y no quiere trabajar, presto vendrá a hurtar.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
El frío puede entrar de repente, entre Navidad y los Inocentes.
La petición es cálida, el agradecimiento es frío.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
Canario triste, no come alpiste.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
Manos duchas comen truchas.
Come, que de lo yuyo comes.
Detrás de la leche nada eches.
En Febrero llama a obrero, a últimos que no a primeros.
Caballito de cartón, ni andante, ni galopante, ni trotón.
Cazador absoluto, buenas piernas y pocos cartuchos.
Detrás de los picos van los chicos.
El Abad de Compostela, que se comió el cocido y aún quiso la cazuela.
El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Espéjate para que veas cómo eres.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
La belleza es de índole caduca; una sola estación y desaparece
El soldado que ha huido cincuenta pasos se ríe del que lo ha hecho cien pasos.
Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo.
Piedra movediza, nunca moho la cobija.
Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a la pez o esta rota.
El lo que se pierde, se aprende.
Cuando vivía, ¡que ya se muera!; cuando murió, ¡qué bueno era!.
El movimiento vence al frío, la inmovilidad vence al calor
Llevar agua al mar.
No necesito tecomates para nadar.
Poco vino, vende vino; mucho vino, guarda vino.
El capitán verdadero embarca el primero y desembarca el postrero.
A tu casa venga quien te eche de ella.
En Febrero mete obrero, que pan te comerá, pero buen trabajo te hará.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
Mano fría y pie caliente, salud competente.
Al final, la cabra siempre tira para el monte.
Cuando en invierno vieres tronar, vende los bueyes y échalo en pan.
Arco iris al mediodía, es que llueve todo el día.
Burro pequeñín, siempre nuevecín.
Con paciencia y voluntad, se logra todo y algo más.
Todos su cruz llevan, unos a rastras y otros a cuestas.
Una deuda, veinte engendra.