Tres son las velas que disipan la oscuridad: la verdad, el conocimiento y las leyes de la naturaleza.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
A buen bosque vas por leña.
A hoy lo veo; en mañana, poco creo.
Boda sin borracho tenla a milagro.
Si pierdes el caballo puedes recuperarlo;pero si pierdes la palabra, es para siempre.
Campo florido, campo perdido.
Trabaja como si vivieses siempre, y vive como si murieses hoy.
Justicia es agravio cuando no la aplica el sabio.
Buena memoria es la escritura, pues para siempre dura.
El que de joven no trotea, de viejo galopea.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
La mejor receta, la dieta.
Sin harina no se camina.
De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
Si mi cuerpo muere, deja que mi cuerpo muera, pero no dejes morir a mi país
Del necio, a veces, buen consejo.
Un hombre de respeto debe ser reservado, reflexivo y valiente en la batalla; todos (los hombres) deben mantener el buen humor hasta que el fin les llegue.
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
La Luna cercada, de lluvias cargada.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
Todo en exceso hace daño.
Por San Clemente, alza la tierra y tapa la simiente.
El canalla es el que hace el agravio, no el que lo soporta.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
En vez de ella, bien quisiera la mujer, que uno pariera.
Bebe caldo, vive en alto, anda caliente y vivirás largamente.
La zorra vieja en el lazo se mea.
La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.
A la larga, todo se arregla.
El caballo la pistola y la mujer nunca se prestan.
Miren quién habló, que la casa honró.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
El que para mear tiene prisa, termina por mearse en la camisa.
Para el hierro ablandar, machacar y machacar.
A la hija, tápala la rendija.
El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.
El que huye, obedece.
Jamón cocido en vino, hace al viejo niño.
Siéntate a la puerta de tu casa a esperar, y verás el cadáver de tu vecino pasar.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
Es el tercero en discordia.
Codicia mala, el saco rompe.
El que pueda ser libre no sea cautivo.
Quien menos procura, alcanza más bien.
Cuando no hay calor en el nido, lo busca afuera el marido.
No hables mal de las mujeres si te espera una en casa.
Por las calles de Levante, el diluvio y la inundación, hacen en otoño su aparición.
A quien no le sobra pan, no críe can.
Hay más días que ollas.