El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.
Quien una deuda se traga, tarde o temprano la paga.
Nacer de pie.
Nunca pongas el arado antes de los bueyes.
El Rey reina, más no gobierna.
No aprovecha lo comido, sino lo digerido.
Adorar al santo por la peana.
A buen barón, poco le presta el aguijón.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
El vino alegra el ojo, limpia el diente y sana el vientre.
Saber uno los bueyes con que ara.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Burro apeado no salta vallado.
Viejo que se casa con mujer moza, o pronto el cuerno, o pronta la losa, si no son ambas cosas.
Un día en prisión es como mil otoños fuera.
Menos ha de ser llorado el muerto que el desdichado.
Nieve en Febrero, hasta la siega el tempero.
Una hoja ante los ojos impide ver la montaña Taishan.
Más presto se harta el cuerpo que el ojo.
El trabajo y la economía son la mejor lotería.
Olvidar una deuda no la paga.
Para el pobre, hasta su noche de bodas es corta.
Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar, o te hará menester.
Barba espesa, honra, barba rala, deshonra.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
Donde uno piensa, otro sueña.
A quien no tiene padre ni madre, Dios le vale.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
Mal haya la pájara que en su nido caga.
Boca que no habla, Dios no la oye.
Dame gordura, darte he hermosura.
Si usted tiene mucho, dé algunas de sus posesiones; si usted tiene poco; dé algo de su corazón.
Dar tiro.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Pajaro que comió, voló.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
Intimidad, con ninguno; trato, con todo el mundo.
Hombre amañado, para todo es apañado.
No hay cosa más pesada que una deuda recordada.
La nieve es la cobija del agricultor.
Uno no esta vencido hasta que reconoce su derrota.
Tapados como el burro de la noria.
No hay que ensillar sin antes traer las bestias.
Más vale tuerta que muerta.
Celemin por celemin, échale trigo al rocín.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
A la gente alegre el cielo la ayuda
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
De esa manera, mi abuela.
Si quieres un día bueno: hazte la barba; un mes bueno: mata puerco; un año bueno: cásate; un siempre bueno: hazte clérigo.