Durante los meses de mal tiempo el agua corre hacia atrás
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
Refran viejo, nunca miente.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
Este batea y corre para tercera.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
Al saber lo llaman suerte.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
Casa vieja de madera, pronto arde entera.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
El melón en ayunas es oro; al mediodía, plata; y por la noche, mata.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
Hasta de una piedra necesita uno, para darse un hocicaso.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
A perro viejo no cuz cuz.
Año derecho, de la era al barbecho.
El que de joven corre, de viejo trota.
Más ordinario que una monja en guayos.
La suerte nunca da, solo presta.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
Quien frena la lengua conserva a sus amigos.
Fruta nueva? ¿quién no la prueba?
Palabras sin obras, barato se venden.
El cuidado y la diligencia atraen la suerte.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
En Agosto, prepara la tinaja para el mosto.
Mallorquina, puta fina
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
No le pido pan al hambre, ni chocolate a la muerte.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
El jorobado no ve su joroba
Sol que mucho pica, o llueve o graniza.
Si marzo no marcea, abril ventisquea.
Salga el sol por Antequera y póngase por donde quiera.
Para alcanzar dicha plena, nos toca perder la pena.
Quien da parte de sus cohechos, de sus tuertos hace derechos.
A toda ley, boñiga de buey; y si es flaca, boñiga de vaca.
Haces mal, espera otro tal.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.
Mejore morir de estómago lleno que vivir con el vacío.
De tales devociones, tales costurones.
Quien sube como palma baja como coco.
Más mamado que chupo de guardería.
Le dan la mano, y se coge el codo.
Albarcas, borona y mujer, cerca de casa están bien.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
Solo el que carga el cajón sabe lo que pesa el muerto.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.