Las mañanitas de Abril son muy dulces de dormir, y las de Mayo no tienen fin ni cabo.
La paciencia es la llave del paraíso.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
Nadie diga mal del día hasta que sea pasado y la noche venida.
Boca que se abre, o quiere dormir o está muerta de hambre.
Achaques el jueves, para no ayunar el viernes.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
Un día de obra, un mes de escoba.
Si quieres matar a un fraile, quítale la siesta y dale de comer tarde.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
Bastante colabora quien no entorpece.
Habiendo días enteros, no hay porqué coger medios.
Cuando no sepas qué hacer, échate un cigarro y tómate un café.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
No deje para las diez, lo que pueda hacer después.
Aseada aunque sea jorobada.
Quien ha de pasar la barca no cuenta jornada.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Favor retenido, no debe ser agradecido.
Juego y bebida, casa perdida.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Zorra que duerme de día, de noche anduvo de cacería.
Fiesta sin comida, no es fiesta cumplida.
Este, como los gatos siempre cae parado.
El que trabaja mucho, no tiene tiempo de hacer dinero.
No es lo mismo estar jodido que estar jodiendo. (Respuesta ante el Senado español de Camilo Jose Cela cuando el presidente del Senado le reprochaba que estaba dormido).
Mira después el bienestar del cuerpo y la mente.
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
Pan y vino y carne quitan el hambre.
A cautela, cautela y media.
El que temprano se moja tiempo tiene de secarce.
Quien huelga no medra.
Palabra de cortesano, humo vano.
A la vejez aladares de pez.
No ruegues a mujer en cama, ni a caballo en el agua.
El mirón mirar, pero sin chistar.
O faja o caja.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
Cada uno extienda la pata hasta donde llegue la sábana.
Barriga caliente, cabeza durmiente.
Uno trabajando y cuatro mirando, el caminos está arreglado.
Cada día tiene su trabajo suficiente.
Dineros de sacristán, cantando se vienen cantando se van.
Al viajero, jamón, vino y pan casero.
Vísteme despacio que tengo prisa.
A hurón cansado, madriguera nueva.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
Despacio, que llevo prisa.
Sirva de algo mientras se muere.