No hay curva mala pasándola despacio.
A la vasija nueva dura el resabio de lo que se echó en ella.
Cada cual arrima su sardina a la braza.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
Agua tibia, media vida.
A la zorra, candilazo.
Casa propia es un tesoro que no es pagado con oro.
Freír todo el arenque para comer las huevas
Moza que se asoma a la ventana a cada rato, quiere vender barato.
La alegría en el alma sana se cría.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
Aterriza que no hay tocón.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
Administradorcillos, comer en plata y morir en grillos.
Las penas no matan, pero rematan.
Dinero, ¿a dónde vas?, a donde hay más.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
El que sale a bailar, pierde su lugar.
Líbrame de estar sudado del aire encallejonado.
El que esta arriba, no se acuerda del que esta abajo.
Los cántaros, cuanto más vacíos, más ruido hacen.
Si llueve el día de la Ascensión, cuarenta días de agua son.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
A quien debas contentar, no procures enfadar.
Niebla en el valle, labrador a la calle.
Sin virtud poco vale la salud.
Después del relámpago viene el trueno.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
Ni por casa ni por viña, cases con mujer mezquina.
Lo poco, nunca dio mucho.
De juez de poca conciencia, no esperes justa sentencia.
Un beso robado no se devuelve fácilmente.
Cuando las vigas se rompen se reconstruyen; cuando los hombre mueren se les sustituye.
Mal suena el Don sin el din.
Lo que no cuesta dinero, siempre es bueno.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
Novia sin cepas, novio con quejas.
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
De Todos los Santos a Navidad, o bien llover o bien helar.
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
Cuando el burro mueve oreja, guárdate bajo teja.
Cuanta más grandeza, más llaneza.
Dios consiente, pero no siempre.
Mas hechos y menos golpes de pecho.
Chupar de la teta.
Una vez que el convidado ha comido, ponlo pronto en el camino.
Los necios hacen la fiesta, y los listos la celebran.
No tropieza quien no anda.