A chica boca, chica sopa.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Váyase lo ganado por lo perdido.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Alegría, belleza cría.
Amigo y vino deben de ser añejos.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
Para los muertos y los ausentes no hay amigos
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
Tabernero diligente, de quince arrobas hace veinte.
Conejo, perdiz o pato, venga al plato.
Roma, acuerdos y locos doma.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
El trabajo mata al asno, pero no mata al amo.
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
¡Fíate de la Virgen y no corras!.
Hay hombres que no beben, porque ser indiscretos temen.
Agua sobre agua, ni cura ni lava.
Entre San Pedro y San Juan, las hierbas olores dan.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
A la mujer feliz, la vida le ha de sonreír.
No hay mejor herencia, que trabajo y diligencia.
A falta de caballos, que troten los asnos.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
Hombre bondadoso, nunca envidioso.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.
Junta de pájaros, agua segura.
El que está debajo del peral, coge la mejor pera.
Hacerse de la vista gorda.
Ninguno es tan viejo que no pueda vivir un año, ni ninguno se vaya ni se muera; que de idos y muertos nadie se acuerda.
Un mes antes y otro después, es invierno de verdad, que es cuando llegan los dos hermanos, moquito y soplamanos.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
Con pan, vino y queso, no hay camino tieso.
Un deber fácil no es un deber
Uva moscatel, no llega al tonel.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
Quien hace lo que puede, hace lo que debe.
Bebiendo con la bota, aunque bebas mucho, no se nota.
Año de avellana, año de ratoncillos y de nieve.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
Menos perro, menos pulgas.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
El que aguanta lo más, aguanta lo menos.
Si bien hicieres, sea mientras vivieres.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
Más querría servir que recibir.
Ya lo dice el refrán: pasa hambre el que no tiene pan.
La cosa más baladí, para algo puede servir.