De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
Por año nuevo, trigo y vino y tocino, ya es viejo.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Precaverse contra un posible percance.
No gusta del beso y estira el pescuezo.
Las damas al desdén , parecen bien.
Donde hay ganancias las pérdidas se esconden por ahí cerca.
Para que no se espante el borrico por delante.
Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
El día nunca retrocede de nuevo.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
El que recibe todas las pedradas se pone el escudo.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Cuando en Diciembre veas nevar, ensancha el granero y el pajar.
Pareces mula cargada, a cada paso un pedo.
El puente solo se repara cuando alguien se cae al agua.
El perro que da vueltas, se echa en la ùltima.
Come para vivir y bebe para comer.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
Tanto nadar para morir en la orilla.
Que uno fume y otro escupa, no es cosa justa.
No hay mal que dure cien años, ni enfermo que lo resista.
Líbrame Dios del mal duro, que del leve yo me curo.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
Burro cargado, busca camino.
El que peca de modesto, es tirado en un cesto.
El que temprano se levanta, cualquier bulto lo espanta.
No hay empleo sin llevar un buen jamòn.
La cabra siempre tira al monte y no se resbala por el peñasco.
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
Quien vive de recuerdos, vive entre muertos.
Entre la verde y la madura, el hambre ayuda.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
El mayor de los pesares es arar con borrico los olivares.
Dejar al gato con el pescado.
Se fue su corazón , está sumergido en su pensamiento.
Ajo sal y pimiento y lo demás es cuento.
Andallo, mi vida, andallo, quien no puede a pie, que vaya a caballo.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
El vino es la teta del viejo.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
A chica boca, chica sopa.
Váyase lo ganado por lo perdido.
El que tiene higuera en camino real, si quiere comer higos, tiene que madrugar.
Alegría, belleza cría.
Dios ayuda, a los que se ayudan.