A chica cama si queréis remedio, echaos en medio.
Poco sol, poca cena y poca pena, y tendrás salud buena.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
La barca pasa, la orilla queda
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
Fraile con sueño tiene mal rezo.
Día que pasa, día que no, día perdido.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
No hay duelo sin consuelo.
Cobra buena fama y échate a dormir.
Contigo duerme y contigo come quien te los pone.
Si el pastor duerme, la ovejilla se pierde.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
Cuanto más se duerme más se quiere.
La ausencia causa olvido.
Acostarse temprano y levantarse temprano hacen al hombre saludable, rico y sabio.
Tengo más sueño que una cesta de gaticos al lado de la invernadoiro.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
Peso y medida quitan al hombre fatiga.
No hay ausencia que mate, ni dolor que consuma.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
El hombre cuando es celoso se acuesta pero no duerme.
Lo que Dios da, bendito está, cuando no es "calamidad".
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
Vida bien concertada, vida holgada.
Al matar los puercos, placeres y juegos.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
A buenos ocios, malos negocios.
Vísteme despacio que estoy de afán.
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
Los mejores médicos son: el doctor dieta y el doctor reposo.
Muy pronto te cansados y en un año te amansarás.
El marido celoso nunca tiene reposo.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
La mujer debe estar en casa al atardecer.
A las diez, en la cama estés, mejor antes que después.
La mano, al pecho; y la pierna, en el lecho.
El aburrimiento es el mejor enfermero
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
Jornada emprendida, medio concluida.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.