A chico pié, gran zapato.
Per natura non da, Salamantica non presta. Lo que la naturaleza no te da Salamanca no te lo presta.
Pues morir no se excusa, mal vivir, ¿por qué se acusa?.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
En la casa donde no hay pan, pocas cosas se dan.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
El que pestañea pierde.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
Ningún hombre puede ser feliz si no se aprecia a sí mismo
Quien en ruin lugar hace viña a cuestas saca la vendimia.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
Vecinas porque les digo las mentiras.
Demasiadas velas provocan el incendio de la iglesia
Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
Sol puesto, obrero suelto.
El que en casarse acierta, en nada yerra.
La vecindad es fuente de amistad.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
El pan comido, hace al que lo da amigo.
Pueblos vecinos, mal avenidos.
Estudiante sin blanca, de criado de un estudiante rico va a Salamanca.
La gotera dando y dando, la piedra va perforando.
Como quitarle el poto a la jeringa.
Quien no sufrió una escasez, no guarda para después.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
A ciento de renta, mil de vanidad.
En las horas de trabajo, los amigos al carajo.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
El tiempo es el jinete que cansa a la juventud.
Hay que dar el todo por el todo.
Bueno de asar, duro de pelar.
Palabra de cortesano, humo vano.
Por San Mateo, tanto veo como no veo.
Esperando marido caballero, lléganle las tetas al braguero.
Suerte, y al toro.
Lo más feo, con interés, hermoso es.
Si quieres ser suegra amada mantente con la mano abierta y la boca cerrada.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
Pa' todo hay fetiche.
Un hombre sin calzoncillos es el animal mas indefenso del mundo.
El año que viene de suerte, la mujer pare los hijos de otro.
Trabajando por cuenta ajena, poco se gana y mucho se pena.
Lo que mal empieza, mal acaba.
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
Más vale en paz un huevo que en guerra un gallinero.
Te doy un dedo y me quieres coger el brazo.