De Madrid al cielo, y un agujerito para verlo.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
Del hombre arraigado no te verás vengado.
Es fácil caer en una trampa, pero difícil salir de ella.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
A perro macho lo capan una sola vez
A otro perro con ese hueso.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
Todo tiene un fin.
El que por su gusto muere ni camposanto merece.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
A cucharón grande pa' quitar el hambre.
Mujer de treinta y sin Nene, no sabe que lo tiene.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
Después que tu pan comí, te encontré en la calle y no te conocí.
Moda nueva, bien parece, y mal cuando fenece.
El que asno se fue a Roma, asno se torna.
El que canta y danza se agita y no avanza.
Si tienes mucho, da tus bienes; si tienes poco, da tu corazón.
Hijo descalostrado, medio criado.
Quien a mi casa no va, de la suya me echa.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
El dinero no da la felicidad, pero ayuda.
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
En puerta y en puente nadie se siente.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
Ir romera y volver ramera, no es mala carrera.
La carga cansa, la sobrecarga mata.
A la mujer honrada, su propia estima basta.
No hay invierno sin nieve, no hay primavera sin sol y no hay felicidad sin compañía.
Este mundo es un fandango, y el que no lo baila, un asno.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
Para vos me peo y para otro me afeito.
El perfume de los cipreses sigue la respiración del viento. Las palabras de amor de la amada guían el curso de la vida de un hombre
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
Quien nada pide, nada recibe.
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
El que no tranza no avanza.
Músico pagado, contento pero desafinado.
Dueña que mucho mira, poco hila.
No hay más amigo que Dios y el duro en la faltriquera.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
Es un loco quien su mal achaca a otro.
Madre piadosa hace hija asquerosa.