Si no fuera por el "si" y el "pero", ¿quién dejaría de tener dinero?
Comer y beber echa la casa a perder; dormir y holgar no la puede ganar.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
Aquí jodido, pero usted no tiene la culpa.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
El dolor físico solo el que lo siente.
Con hermosura sola no se pone la olla.
Nunca vi mayor afán, que muchos hijos y poco pan.
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
Soldado muerto, otro en su puesto.
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
A mocedad sin vicio y de buena pasada, larga vejez y descansada.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
Cuando la mula dice no paso y la mujer dice me caso, es más fácil que la mula pase a que la mujer no se case.
El buey busca la sombra; porque la sombra no lo busca a él.
Burla con daño, no cumple el año.
Una golondrina no hace verano.
Lo que no se conoce no se apetece.
Gallina que cacarea, pierde el huevo.
El bien, de lejos viene; pero el mal, cerca lo tienes.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
En chica casa y en largo camino se conoce al amigo.
No des la hacienda antes de morir, que los tuyos te harán sufrir.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
Cada día gallina, amarga la cocina.
Oveja que bala, bocado que pierde.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
Quien más ama más gasta; quien mucho acumula mucho pierde
Unos tener tanto y otros tan poco, propio es de este mundo loco.
No hay otra felicidad que la paz interior.
Dios nos libre de un ya está hecho.
Borrón y cuenta nueva.
Por el interés, hasta lo feo hermoso es.
Llegar al humo de las velas.
Un ochavo poco vale; pero sin él no hay real.
Una sola vez no es costumbre.
Al hombre casado, su mujer lo hace bueno o malo.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
La democracia también genera hombres deshonestos
De la esperanza vive el cautivo.
Fiado se murió, mala paga lo mató.
Cada día olla, amarga el caldo.
Pedo con sueño no tiene dueño.
Cuando el toro desconoce el tintineo del cencerro de su rebaño se pierde.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
Palo dado ni Dios lo quita.
El juez infiel impide que la balanza esté en su fiel.