Si culo veo, de culo me da deseo.
El viajero que sed siente, se agacha y besa la fuente.
El que mucho analiza, se martiriza.
No es nada, que del humo llora.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
Santo Tomás, una y no más.
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
Es mejor ser desconfiado, que resultar estafado.
Una espina en el ojo.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
La pereza hace todas las cosas difíciles.
Antes me muero que prestar dinero.
Lo imposible, en vano se pide.
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
Las palabras ásperas hieren más de una flecha envenenada.
Cena sin vino, ni olla sin sal, no es manjar.
Un "quizá" ni ata ni desata.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Hombre bondadoso, nunca envidioso.
Tanto nadar para morir en la orilla.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
Una vez al año, y ésa con daño.
No hagas bien sin mirar a quien.
Lo que de la boca sale, del corazón procede.
Quien duerme diez horas, a la vejez llora.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
Propagación mear no espuma.
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
¿Qué mayor delito que la pérdida de tiempo?
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
El árbol deshojado es el amante de los ciclones.
Es tiempo de vacas flacas
Del niño el beso, del viejo el consejo.
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
En la cuesta de enero, sin dinero me quedo.
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
El malo para mal hacer, achaques no ha menester.
Acójome a Dios que vale más que vos.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
Si te cansas de un amigo, préstale dinero.
Lo que se hace un día, es semilla de felicidad para el día siguiente.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego
El día que no escobé, vino quien no pensé.