Por unas saludes, no te desnudes.
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.
La miseria pronto alcanza, a quien despacito avanza.
Barba a barba, vergüenza se cata.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
A lo que no puede ser paciencia.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
La plata no hace la felicidad...pero ayuda.
A gran pecado, gran misericordia.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
Irse uno bestia y volver asno, no es milagro.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
Se empieza por avergonzarse de un vicio y se acaba alardeando de él
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
Con el tiempo que pasa se conoce el corazón del hombre.
Con la mujer y el dinero no te burles, compañero.
Casa revuelta, huéspedes espera.
Es más seguro ser temido que ser amado
Cuando el león muere, encima le mean las liebres.
Los compañeros de cama se escogen de día
El mal del cornudo, él no lo sabe y sábelo todo el mundo.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
¿Fiaste?. ¡La cagaste!.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Cuando la vieja se remoza, andar ligera debe la moza.
Jornal adelantado, brazos quebrados.
El perro que da vueltas, se echa en la ùltima.
Más vale mala suerte que muerte: la muerte no tiene remedio; la mala suerte la cambia el tiempo.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
Dejar al gato con el pescado.
El tiempo no perdona a nadie.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Enteramente de balde no se da nada a nadie.
El empezar es el comienzo del acabar.
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
Algo le falta al rico si no tiene amigo.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
A la luna, el lobo al asno espulga.
La envidia y las fiebres matan al que las padece.
Cojo con miedo, corre ligero.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
La madre y la hija, por dar y tomar son amigas.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.