Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
Algo tendrá el matrimonio, cuando necesita bendición de cura.
Mujer desnalgada es hombre.
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
Vuélvase lo suyo a su dueño, y tendrás buen sueño.
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
Más daña un mal enemigo que aprovecha un buen amigo.
Al amigo que es vicioso, tratarlo poco.
En la casa del buen amo vive y muere el buen criado.
O de trabajo o de trabajos muere el abogado.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
El buen hijo a su casa vuelve.
Felicidad de hoy, dolor de mañana
El dinero no da la felicidad; pero como calma los nervios.
No hables en falso de un hombre; no separes el corazón de tu lengua.
Madre vieja y camisa rota no es deshonra.
Va al hoyo el mozo y el gozo al pozo.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
Atrás viene quien las endereza.
Gozarse en el mal ajeno, no es de hombre bueno.
El amor que se alimenta de regalos siempre tiene hambre.
Eso no te lo despinta nadie.
Bailando con la más fea
Solo me queda concluir en que, cada día que pasa, estás más cercana nuestra muerte, por eso vivamos cada día con intensidad como si fuese el último.
Marido, comprad vino; que no lino.
La abundancia mata la gana.
Las deudas desaparecen tras la muerte del acreedor.
Anda a chinga a otro lado mejor..
Alforjas llenas quitan las penas.
Ir de capa caída.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
A espalda vuelta, no hay respuesta.
No me castigues con el látigo de tu desprecio.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
En casa de Manuel, él es ella y ella es él.
Échate a enfermar y verás quién te quiere bien o quién te quiere mal.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
A quien te dice que te quiere más que tu mamá o papá, no le creas.
No hay espada contra la simpatía afectuosa
No ser escaparate de nadie.
En gran casa, gran gasto se amasa.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
El que ha naufragado teme a la mar aún calmada.