Nadie aprecia el bien que tiene, mientras que no lo enajene.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
La gota que derramó el vaso de agua.
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.
Juntos pero no revueltos.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
Mejor amar poco a condición de amar siempre.
Mientras hay alma, hay esperanza.
Bolsa llena, quita las penas.
Muchos vi morir de hart y Ninguno de flat.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
No sabrás quien es tu amigo antes de que se rompa el hielo
El que mal anda, mal acaba.
Frutos y amores, los primeros son los mejores.
Adiós las flores, yo con el aroma tengo.
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
Donde no hay, por demás es el buscar.
Hay que mantener firme y custodiado nuestro corazón, si se deja ir puede perder la cabeza
El corazón es fiel, el entendimiento no lo es.
Mejor es resignarse que lamentarse.
Solo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
Lo que uno no quiere, otros lo desean.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
Por qué denominar a la muerte como una desgracia cuando pone fin a la desdicha?
A tu casa venga quien te eche de ella.
El mucho joder "excompone" el cuerpo.
Desnudo naci, desnudo me hallo; ni pierdo ni gano.
El corazón nunca es engañador.
Susto meado mejor que sangrado.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
Aquel a quien amamos no tiene defectos; si le odiáramos, carecería de virtudes.
Lo poco agrada y lo mucho enfada.
Padres viejos, hijos huérfanos.
Ausente y muerto, viene a ser lo mesmo.
Dos amigos de una bolsa, el uno canta y el otro llora.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
El que se va no hace falta.
Más aburrido que bailar con su hermana.
El hambre mató a pocos; la hartura a muchos.
Aqueste tu apetito baja, que con vejez o muerte, todo pasa.
Nunca es lo mismo una comida recalentada ni una amistad reconciliada.
Más se mira al dador que a la dádiva.
Quien te quiere, no te hiere.
Dar una de cal y otra de arena.
Faltará la madre al hijo, pero no la niebla al granizo.