A los ojos del novio su novia siempre es la más bella.
Casa mal avenida, presto es vendida.
El buen libro de las penas es alivio.
Agua y sol, tiempo de caracol.
Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el precipicio.
La mejor felicidad, es la conformidad.
Burlas verdaderas, peores son que agrias veras.
Por casa del mal vecino se meten el hambre y el frío.
Que no te den gato, por liebre.
La imagen de la amistad es la verdad
Guardado el dinero, no pone huevos.
Haciendo y deshaciendo se va aprendiendo.
Cura flaco y marido barrigón, ninguno cumple su función.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
Chicharra que canta, calor adelanta.
Nunca se pierden los años que se quita una mujer; van a parar siempre a cualquiera de sus amigas.
Cuando no hay calor en el nido, lo busca afuera el marido.
Hombría y machismo, no son lo mismo.
Mojarse el potito.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
La dama más impoluta, si se descuida se vuelve puta.
Luego que tu pan comí, no me acordé de ti.
Si quieres vencer, aprende a padecer.
Mi marido es tonto y yo vivaracha; cuando yo salto, el se agacha.
El duro del casado vale dos cincuenta.
El que coge la zorra y la desuella, ha de saber más que ella.
Del buen vecino sale el buen amigo.
No hay caminos para la paz, la paz es el camino.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
De baños y de cenas están las sepulturas llenas.
Pan duro, pero seguro.
El hombre que se respeta, no besa sino en la jeta.
En Febrero busca la sombra el perro.
La pobreza no es vileza, más deslustra la nobleza.
Gallo cantor, acaba en el asador.
Cuando la gallina espanta al gallo, señal de mal año.
Como haces tu cama, así la encuentras.
Mala mañana, niebla sobre la escarcha.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
Cultiva la amistad de la misma forma que comes sal: rompiendo con los dientes la gruesa y saboreando lentamente la fina
A padre ahorrador, hijo gastador.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
Su ladrido es peor que un mordisco
Una mano a la otra lava, y las dos, a la cara.
A cada paje, su ropaje.
Artero, artero, más non buen caballero.
No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega.
Esa negrita chiflada, no paga desbraguetada.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Dios da pan a quien no tiene dientes.