La mentira dura mientras la verdad no llega.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
Luce y reluce el buen vino, en buen vaso cristalino.
El agua corriente no mata a la gente, el agua sin correr mata a la mujer.
Mientras hay alma, hay esperanza.
Buena es la linde entre hermanos.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
La vejez es la única condena de la vida que afecta a buenos y malos por igual.
El que muere, se libra de lo que debe.
Calle el que dio y hable el que recibió.
Amistad que acaba, no fue nunca amistad.
Bendita sea el agua, por sana y por barata.
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Almuerza bien, come más, cena poco y vivirás.
La paciencia es el puerto de las miserias.
Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo.
Paciencia muchas veces ofendida, trastorna el juicio.
Honra la cabeza cana, y honrado serás mañana.
Dulce y vino, borracho fino.
Un hombre puede lo que sabe
Quien tiene las hechas, tiene las sospechas.
A gloria me sabe el vino que viene de blanca mano y en un cristalito fino.
A Dios lo mejor del mundo, pues es señor sin segundo.
Sabiduría y desengaños, aumentan con los años.
No hay don sin din.
Nadie da sino lo que tiene.
Quién defiende su tiempo, defiende su dinero.
El trigo en la panera, y el vino en la bodega.
El buen pan se hace con trigo, y con franqueza el amigo.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
Hay que convivir; pero no conbeber.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
De refranes y cantares, tiene el pueblo mil millares.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
Esta es la gota que derramo el vaso.
Sí, sí y no, no, como Cristo nos enseñó.
Daño merecido, no agravia.
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
Mujer mayor, es la mejor.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
Quien te administra, a tu costa se suministra.
Es de vidrio la mujer, pero no se ha de probar si se puede o no romper, pues todo podría ser.
Gana poco, pero gana siempre.