Hay gustos que merecen palos.
Oveja harta de su rabo se espanta.
Casamientos de parientes tienen mil inconvenientes.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
Juntos pero no revueltos.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
No hay mayor tontería que reñir.
Abril frío, poco pan y poco vino.
Del dicho al hecho hay largo trecho.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Perro que no anda no encuentra hueso.
Tanto da el agua en la piedra que la quiebra.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
Amor de dos, amor de Dios.
Si se muere el que me debe, todo se pierde.
A la muerte, no hay cosa fuerte.
La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
Dinero sin caridad, es pobreza de verdad.
Lo que ha sucedido puede suceder.
Un beso robado no se devuelve fácilmente.
Caballo manso, tira a malo; mujer coqueta tira a puta; hombre bueno tira a pendejo.
Quien sabe adular sabe calumniar.
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
El que por su gusto es buey hasta la coyunda lame.
Caridad con trompeta, no me peta.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
Lo que tiene que ocurrir, nadie lo puede eludir.
Al que bien come y mejor bebe, la muerte no se le atreve.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Tres a uno métenle la paja en el culo.
La mentira dura hasta que la verdad florece.
No se pierde lo que se dilata.
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
Rico y de repente, no puede ser santamente.
Una juventud que no cultiva la amistad con los ancianos es como un árbol sin las raíces.
No satisfagáis jamás hasta la saciedad vuestros deseos; así os proporcionaréis placeres nuevos.
Con mujer que tiene dueño, ni sueño.
Ningún burro tropieza dos veces en la misma piedra.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
El que es de tu profesión, es tu perdición.
Hacer algo de cayetano.
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
Al ciego no le aprovecha pintura, color, espejo ni figura.
Lo que obtener no puedo, es lo que más deseo.