La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.
Negocio que no da para llegar a las diez, mal negocio es.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
De tus hijos solo esperes lo que con tu padre hicieres.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
Al pesar por el bien ajeno, llaman envidia y es veneno.
Gran tormenta mucho espanta, pero pronto pasa.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
El que da a todo el que le pide, acaba por pedir a quien no da.
Al potro que le alabe otro.
Es tarde cerrar la puerta del establo después que los caballos se han desbocado.
Mancebo me fui, y envejecí; más nunca al justo desamparado vi.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
Muchos son los invitados, y poco los aceptados.
Nunca se acuesta uno sin saber unas cosa nueva.
En puerta y en puente nadie se siente.
Año tardío, año medio vacío.
Componte para el marido y no para el amigo.
Quien dice lo que no siente, miente.
La paciencia no está entre los jovenes.
Amor sin plata, no dura.
Amor y amigo de verba, amigo y amor de mierda.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
Quien no da aquello que ama, no recibe lo que ansía
El joven busca la felicidad en lo imprevisto, el viejo en la costumbre
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Más vale bulto de muchos que esfuerzo de pocos.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
La soga quiebra por lo más delgado.
Irse con la capa al toro, no es para todos.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
El buen caballo de ladridos no hace caso.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
Mal suena el Don sin el din.
Jactancia es mala del sambenito hacer gala.
Las disputas dejan a la verdad en el medio y a las partes de un lado y otro.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Hasta los animales se fastidian.
Acabóse la paja y murió el burro que la tronzaba.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.