Mal su bolsa defiende quien al fiado vende.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.
Sin un duro, no ha futuro.
Ya se murió el emprestar, que le mató el malpagar.
Si un desgraciado sube a una montaña, las piedras le caen encima, incluso de abajo hacia arriba
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
Más vale ruin asno que estar sin él.
Todo lo que no se da, se pierde.
Va al hoyo el mozo y el gozo al pozo.
Palabras sin obras, barato se venden.
El que se escusa, se acusa.
Reborada al poniente, bueno al siguiente.
¿Adónde irá el buey que no are?.
Hijo mimado, hijo malcriado.
Es poco saber, matarse por lo que no se puede obtener.
Duerme el leal lo que al traidor le place.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
Bien canta Marta después de harta.
A quien vela, todo se le revela.
A quien celos no tiene, no tiene verdadero amor.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
La mentira y la torta, debe ser gorda.
El que viejo se casa, mal lo pasa.
La maldad con la belleza es el anzuelo y el cebo del diablo.
El que se apura, poco dura.
El letrado y la paciencia ganan la sentencia.
Desconfía del médico joven y del barbero viejo.
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado
Perdono al que me ha ofendido pero la ofensa no la olvido.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Del agua mansa se asombra el perro.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
La mentira de un niño es como un pez muerto, siempre sale a la superficie.
A rey muerto, principe coronado.
Amigos que admiten regalos, ¡malo, malo!.
A la corta o a la larga no hay matrero que no caiga.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
La voz del culo no admite remedio ni disimulo.
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
Albañil chapucero tapa en falso el agujero.
Creer a pie juntillas.
A la buena casada, solo su marido le agrada.
Cuando dos pleitean, un tercero se aprovecha.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
Amor sin besos es como chocolate sin queso.
Lo que va viene.
No gusta del beso y estira el pescuezo.
Cae más pronto un mentiroso que un cojo.