Al miserable y al pobre, la pena doble.
Quien en ti se fía, no le engañes.
Brilla por su ausencia.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Compañía de los dos fue la del edén y no salió nada bien.
Buscarle la quinta pata al gato.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
De mala vid, mal sarmiento.
La pérdida de un amigo, es la mayor pérdida.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
La suerte y la muerte no escogen.
Amistad que murió, nunca renació.
Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Amor con casada, solo de pasada.
A las personas recién se las valora cuando se las pierde.
Juramentos de enamorado no valen un cornado.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
Moda nueva, bien parece, y mal cuando fenece.
Afortunado en el juego, desafortunado en amores.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
Malo un rico empobrecido, peor un pobre enriquecido.
Borrón de escribano no es sin engaño.
Casada te veo; otro mal no te deseo.
Gran rico hacen los dineros, y gran señor su desprecio.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Para aprender, perder.
Dádivas quebrantan peñas.
Eso no te lo despinta nadie.
Nunca viene una desgracia sola.
El gozo en el pozo.
El orgullo puede estar oculto bajo un capa caída.
Más vale mala suerte y buena muerte que buena suerte y mala muerte.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Burlas que son veras, otro las quiera.
Reino dividido, reino perdido.
En casa del jugador loco, la alegría dura poco.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Una maravilla, con otra se olvida.
Muerte y venta deshace renta.
A un bagazo, poco caso.
Ningún rencor es bueno.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
El que fua a Sevilla perdió su silla.
Te casaste, te frego.