El gusto se rompe en géneros.
Gozo que no se comunica, se achica.
Mala y engañosa ciencia es juzgar por las apariencias.
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.
En tristezas y en amor lloriquear es lo mejor.
Dar la última mano.
No es quejido, sino que jode.
No puede ser larga la felicidad del mentiroso o ladrón.
Es más infeliz que una mata de habas.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
El muerto se asusta del degollado.
Boca con boca se desboca.
Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.
La mala suerte es pelota, que pega pero rebota.
Mi mujer ha malparido, trabajo perdido.
Favorecer, es por norma perder.
Nunca prometas con lo que cumplir no cuentas.
Lección dormida, lección aprendida.
Escatimar y dar a putas.
Pescador de anzuelo, a su casa vuelve con duelo.
Puta en ventana, mala mañana.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
Junta de lobos, muerte de ovejas.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
Cosa prometida es medio debida, y debida enteramente si quien promete miente.
Resultó peor el remedio que la enfermedad.
Las dichas no vienen a pares; una desgracia no llega sola.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
Promesas de enamorados son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir.
Amor y aborrecimiento no quitan conocimiento.
Apostar por necesidad, perder por obligación.
Buen corazón vence mala andanza.
Alegrías secretas, candela muerta.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
Burlas de manos, burlas de villanos.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Obra hecha, dinero espera.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
Quien desparte lleva la peor parte.
El asno que se cree ciervo, al saltar se despeña.
Los esposos descuidados echan a perder la casa.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
Amistad pasajera nunca es verdadera.
Maridos que lejos se ausentan, cornamentan.
Más honor que honores.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.