El hombre bien comido y bien bebido, quiere reposo y no ruido.
La fe no tiene miedo.
La mujer como la vaca, se busca por la raza.
El león, no es como lo pintan.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
De sabios es variar de opinión.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
El que por su gusto muere ni camposanto merece.
A la mejor cocinera, se le ahuma la olla.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
El pan comido, hace al que lo da amigo.
Cuando Dios da la harina, el diablo se lleva la quilma.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Alábate pato que mañana te mato.
El que está debajo del peral, coge la mejor pera.
El buey no es de donde nace, sino de donde pace.
Es cierto que al necio la ira lo mata, y al codicioso consume la envidia. Libro de Job 5:2
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
El que es sabio nunca enceguece.
Al que le venga el guante que se lo calce.
Quien se conforma tan solo con ver, ni siquiera piensa en tocar.
Andar con pies de plomo.
Quien hace un cesto hace ciento, si le dan mimbres y tiempo.
Que bien va la Virgen y los cucuruchos bien clavados.
Mucho preito hace mendigo.
Juegan los burros y pagan los arrieros.
Como mi padre es rico, no quiero cerrar el pico.
El huevo, fresco, y el pan, moreno.
Cree el fraile que todos son de su aire.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
Quien sobre tarja bebe, lo bebido lo mea y lo meado lo debe.
A quien te pide capa por justicia, dale la media en paz.
La más fina mula, patea y recula.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Fiado se murió, mala paga lo mató.
Chico pueblo, grande infierno.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Los casados, casa quieren.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
Para el verano te espero, pollo tomatero.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
Guarda y ten, y te vendrán a ver.
Irse por los cerros de Úbeda.
El hijo del judío a fraile se ha metido.
Corta es de piernas la mentira y se deja coger en seguida.
Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
Acuéstate como la gallina y levántate como el marrano y vivirás siempre sano.