Ya muerta la burra, vino la albarda.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
Cuando la cólera y la venganza se casan, su hija es la crueldad.
No es gallina buena la que come en casa y pone fuera.
Una buena dote es un lecho de espinos
Quien ha probado un buen pez, quiere comerlo otra vez.
Hasta el más santo tiene su espanto.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
Olla con jamón y gallina, ¡canela fina!.
Más pesado y más malsano, que la carne de marrano.
Cualquier hombre, hasta el más serio, antes cornudo que en el Cementerio.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
El perro en la perrera se rasca las pulgas; el perro que caza no las siente.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Abril frío, poco pan y poco vino.
Una taza de café trae cuarenta años de amistad.
Clavija del mismo madero no la quiero.
Buen comedor, buen dormidor.
Quien mucho duerme, legañas tiene.
A buen comedor, quitárselo de delante.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Más te sacará del apuro un real tuyo que un duro del vecino.
A cada uno lo toca escoger, la cuchara con la que ha de comer.
Lo mismo cuesta llegar a cordero que a carnero.
El mayor de los pesares es arar con borrico los olivares.
Dígale a x que me mande un poquito de teneteallá.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
Ni tanto ni tan calvo.
Conforme es el carnaval, es el cuaresmal.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
A Dios rogando y con el mazo dando.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
A hombre de dos caras, hombre de buena espalda.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
La noche es capa de pecadores.
El necio o no se casa o se casa mal.
Nadie sabe lo que hay en la olla más que la cuchara que la mueve.
Buenos son barbos cuando no hay truchas a mano.
Alcalde de monterilla, ¡ay de aquel que por su acera pilla!.
Al viejo recién casado, rechazarle por finado.
Recuerda que vives en la sombra de tu vecino.
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
Se pasa tantas veces cerca del cementerio que al final se cae dentro
Espuela de plata, también hiere y mata.
Quien a comer de gorra se mete, come por siete.
Para los desgraciados se hizo la horca.