Mejor es el varón prudente, que el fuerte.
Casa de esquina, para mi vecina.
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
El gallo que ya no canta, está mal de la garganta.
Esperando marido caballero, lléganle las tetas al braguero.
Cada uno habla de la feria, según le va en ella.
El rocín, para polvo; la mula, para lodo; el mulo, para todo.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
Con una buena media y un buen zapato, hace la madrileña pecar a un santo.
El que más puede, más aprieta.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
Ni en pelea de perros te he visto
Sabio es quien poco habla y mucho calla.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Cuando el grillo canta, no hace falta la manta.
En abril, va la vieja a veril.
El juez que toma, presto es tomado.
Aprovechar bien la lumbre, es buena costumbre.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
El que sabe sabe y el que no es jefe
Cabeza grande, talento chico.
Hasta de una piedra necesita uno, para darse un hocicaso.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?
El que coge la zorra y la desuella, ha de saber más que ella.
No eches toda la carne al asador.
A fuerza de villano, hierro en mano.
Cada uno tiene su alguacil.
Este se mete como Juan por su casa.
Obra de chapucero cuesta poco, pero vale menos.
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
Se te cayó e cassette
La pisada del amo, el mejor abono.
De mercader a ladrón, un escalón.
Más duro que sancocho de pata.
Otoñada de San Mateo, puerca vendimia y gordos borregos.
¿Qué hace con la moza el viejo?. Hijos huérfanos.
Donde manda el amo se ata la burra.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
A golpe dado no hay quite.
A quien a mula, bestia, hace mal, es más bestia que el animal.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
A barbas honradas, honras colmadas.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
Más fácil entra un camello por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
La muerte lo mismo come cordero como carnero.
Al endeble todos se le atreven.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".