Gato gordo, honra su casa.
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
Aunque el hombre sea de bronce, no le quites el trago de las once.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
De casa alacrán, sal fuera y que pique donde quiera.
Al hijo del herrero, de balde le machacan el hierro.
Ratón de campo, no lo caza el gato.
El que madruga, encuentra todo cerrado.
Cuando Marzo vuelve el rabo, no deja oveja sin pelleja ni pastor deszamarrado.
Machacando, machacando, el herrero va afinando.
Del buen vecino sale el buen amigo.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
Al cobre y al estaño, mucho paño.
Quien te conocio ciruelo y ahora te ve guindo.
Zun de noche, se sube a un coche
El avariento nunca está contento.
Si a tu vecino quieres mal, mete las cabras en su olivar.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
Con el mal pastor, las ovejas se queman al sol.
Oveja que anda, bocado halla.
Revuélcate guarro, que San Martín está cercano.
Si quieres matar a tu mujer, dale sardinas por San Miguel.
Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
Con el ojo bien abierto, difícil es el desacierto.
No hay caracol que no tenga vuelta.
La fiera de más fiereza, no es el tigre, es la tigresa.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
¿Para qué quiere el ciego la casa enjalbegada, si no ve nada?.
La víbora y la mujer tienen la ponzoña en la boca.
Échate este trompo a la uña.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
Hacerse el tigre, para que no se lo coman los gatos.
A abril alabo, si no vuelve el rabo.
El que muda de amo, muda de hado.
De vaca vieja, novilla brava.
En Octubre, el hogar de leña cubre.
Hombre cornudo, más vale de ciento que de uno.
Al maestro, cuchillada presto.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Hacer oídos de mercader.
Con la mujer y el pescado, mucho cuidado.
El que bien vive, harto letrado es.
Más doblado que carpa de camión.
A batallas de amor, campo de plumas.