Fía poco, del que tiene horror al mosto.
Abrir al hombre y dar lugar por donde le entren al melonar, sería necedad.
Para San Matías se igualan las noches con los días.
Mal ajeno, a nadie le importa un bledo.
No esperes que otro haga por lo que a ti se te paga.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
Las gracias y los donaires no asientan sobre ingenios torpes.
Zapato, ¿cuánto duras?, cuanto me untas.
El que se va para Aguadilla pierde su silla. Y el que de Aguadilla viene su silla tiene.
Pan con queso sabe a beso.
A los amigos, el culo; a los enemigos, por el culo; y a los indiferentes, la legislación vigente.
Almorzar, pan y cebolla; al comer, cebolla y pan, y a la noche, si no hay olla, más vale pan con cebolla.
Nadie sabe lo que vale un duro, hasta que no lo pide con apuro.
Comer arena antes que hacer vileza.
Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.
En el camino se enderezan las cargas.
Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
La cebolla engorda la polla.
Hay desgracias con suerte.
Quien da para recibir no da nada
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
No acose, que la están peinando.
A quien Dios quiere bien, la casa le sabe.
Por la barriga y la ubre, la que es vaca se descubre.
Los difuntos, todos juntos.
Un protector es como un manto.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
Año de neblinas, año de harinas.
El dinero y el amor son dos cosas que no se pueden ocultar.
El hombre siempre pugna por ir arriba, y el agua, abajo.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
A fuerza de duros caen los más fuertes muros.
Al mayor peligro, el mayor auxilio.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
Rocíos de Agosto, miel y mosto.
Nadie sabe, sino quien lo lastra, lo que semejante casa gasta.
Sobre mojado llueve, y sobre seco a veces.
Vicio por natura, hasta la muerte dura.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
No le llames trigo hasta que esté en el silo.
Cada panadero blasona de sus panes.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
En casa mal gobernada, más vale plaza cara que despensa abastada.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
Quién no gusta del vino, de la sangre de Cristo no es amigo.
El pobre puede morir; lo que no puede es estar enfermo.
Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.