Buscando lo mejor suele desaprovecharse lo bueno.
Antes perderá el hombre el diente que la simiente.
No hay como la mama de uno, que da dos platos por uno.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
Ni hombre chiquitillo, ni casa de escaloncillo.
Para poner el rejo flojo, hay que meterlo en remojo.
Más vale que digan: aquí corrió y no aquí murió.
El ahorro es santo porque hace milagros.
A mal de muchos, remedio de pocos.
A buen viento, mucha vela pero poca tela.
El buen mosto sale al rostro.
El niño sin hacer trabajo, da mucho trabajo.
Al principio y al fin, Abril suele ser vil.
El que quiera comer la nuez tiene que romper la cáscara.
Hiciste como Blas, ya comiste, ya te vas.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
Zanahorias, no; cosas que unten la barba quiero yo.
El que tienes más saliva, come más hojaldres.
Aceite, hierro y sal, mercaduría real.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
El que nada duda, nada sabe.
Para mal casar, mejor nunca maridar.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
Sana sana potito de rana si no sana altiro sanará mañana
Adoba tu paño y pasarás tu año.
Hacer de tripas corazón.
Es más feo que carro visto por debajo.
El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.
Decir suele ser señal de no hacer, como ladrar lo es de no morder.
Abril sin granizo, Dios no lo hizo.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
El que duerme con niños amanece mojado.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
Solo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.
La mierda, bajo la nieve, no se ve.
Acelgas benditas, de día tronchos y a la noche hojitas.
Mentiroso sin memoria, pierde el hilo de la historia.
Mal se hospeda quien llega tarde a la venta.
Borrón y cuenta nueva.
Aprovecha el tiempo, que vale cielo.
La muerte a unos da buena a otros mala suerte.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Casado por amores, casado con dolores.
No existe un tonto que no sea admirado por otro tonto.
Antaño me mordió el sapo, y hogaño se me hincho el papo.
Navidad en viernes, siembra por donde pudieres.
De luengas vías, luengas mentiras.
Estoy hasta las manos.
En los ojos y en la frente se lee lo que el hombre siente.