Sábado sabadete, camisa nueva y polvete.
Buscando lo mejor suele desaprovecharse lo bueno.
No hay como la mama de uno, que da dos platos por uno.
Ni hombre chiquitillo, ni casa de escaloncillo.
A veces el echar a andar es la más difícil del caminar.
Antes perderá el hombre el diente que la simiente.
Para poner el rejo flojo, hay que meterlo en remojo.
A mal de muchos, remedio de pocos.
El buen mosto sale al rostro.
El niño sin hacer trabajo, da mucho trabajo.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
A buen viento, mucha vela pero poca tela.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
El ahorro es santo porque hace milagros.
Hiciste como Blas, ya comiste, ya te vas.
Al principio y al fin, Abril suele ser vil.
Aceite, hierro y sal, mercaduría real.
Zanahorias, no; cosas que unten la barba quiero yo.
El que quiera comer la nuez tiene que romper la cáscara.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
Hacer de tripas corazón.
El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.
El que nada duda, nada sabe.
La mierda, bajo la nieve, no se ve.
Para mal casar, mejor nunca maridar.
Decir suele ser señal de no hacer, como ladrar lo es de no morder.
Sana sana potito de rana si no sana altiro sanará mañana
El que tienes más saliva, come más hojaldres.
Es más feo que carro visto por debajo.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Abril sin granizo, Dios no lo hizo.
Solo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.
El que duerme con niños amanece mojado.
Mentiroso sin memoria, pierde el hilo de la historia.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
Borrón y cuenta nueva.
Casado por amores, casado con dolores.
La muerte a unos da buena a otros mala suerte.
Acelgas benditas, de día tronchos y a la noche hojitas.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
En los ojos y en la frente se lee lo que el hombre siente.
Mal se hospeda quien llega tarde a la venta.
No existe un tonto que no sea admirado por otro tonto.
De luengas vías, luengas mentiras.
Estoy hasta las manos.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
La fantasía es más veloz que el viento
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.