Cantar bien o no cantar en el campo es diferente, pero aquí donde esta la gente, cantar bien o no cantar.
Pobreza, víspera de vileza.
En casa del albañil, goteras mil.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Llena o vacía, casa que sea mía.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
De comerciar a robar, poco va.
El que mal se maneja, despacio padece.
El trabajo y el comer, su medida han de tener.
Lo que para uno es alimento, para otro es veneno.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
Entre amigos no hay cumplidos.
No hay caballo, por bueno que sea, que no tropiece algún día.
Coser y hacer albardas, todo es dar puntadas.
Quien hace casa en la plaza, o ella es muy alta o muy baja.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
La flecha que indica el camino y el sendero que conduce a la cumbre se llama acción
El que todo lo niega, todo lo confiesa.
Cuando el río suena, agua lleva.
El hábito no hace al monje, ni la venera al noble.
Jugar a las cartas vistas.
La mucha confianza es cuna de menosprecio.
Ninguno se embriaga del vino de casa.
El tiempo es oro.
El que vende siempre se arrepiente el que compra nunca.
Ira de mujer, trueno y rayo es.
El sabio no dice lo que sabe y el necio no sabe lo que dice.
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
El que quiera peces que se moje el culo.
Lleno es de bondad, quien nunca llegó a envidiar.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
El tropezón enseña a sacar el pie.
A la mujer y al mulo, en el culo.
Cuando no sepas que hacer, un refrán te lo puede resolver.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
Cuando los solteros se divierten en el cielo, truena.
Cuando en el cielo oscuro hay ventanas, de llover no hay ganas.
El tomate hasta que se remate.
A buena mujer, poco freno basta.
En cabeza loca, ni se tiene, ni dura, ni para cosa.
El amor destierra la vergüenza.
Tiene la cola pateada.
El mal entra como loco, y sale poco a poco.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
El que sale a bailar, pierde su lugar.
No hay tan buen compañero como el dinero.
Justo es que temas al que teme a la pobreza.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Del árbol caído, todos hacen su asiento.