Libro prestado, libro perdido.
Quien gasta y no gana, ¿de qué comerá mañana?.
Ver es creer, pero sentir es estar seguro. Y cuando debemos sentir, pensamos.
Al que Dios ha de ayudar, sábele bien hallar.
La mala costurera, larga la hebra.
Tanto tienes, cuánto vales.
Por el árbol se conoce el fruto.
En enero, enciende la abuela el brasero.
Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
A quien tiene buen vino nunca le faltan amigos.
Quien tiene ocios, le salen mal los negocios.
La ocasión de pecar se debe siempre apartar y quitar.
Incluso la piedra se rompe si el fuego es lo bastante fuerte.
Los burros prefieren la paja al oro.
Zurdos y calvos y rubios no habían de estar en el mundo.
De las uvas sale el vino, y del vino el desatino.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
Después del gusto, que venga el susto.
Cantando se van las penas.
No busques por amigo al rico ni al noble, sino al bueno, aunque sea pobre.
Después de beber cada cual dice su parecer.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
Al pan pan y al vino vino, y el gazpacho con pepino.
Raras veces es mal año en campo bien sembrado.
A la tercera va la vencida y a la cuarta la jodida.
El ignorante a todos reprende y habla más de lo que menos entiende.
El que buen Norte tiene, seguro va y seguro viene.
Hasta para encender lumbre hay que tener costumbre.
Si orejas curiosas no hubiera, malas lenguas no existieran.
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
Madre muerta, casa deshecha.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
A las personas recién se las valora cuando se las pierde.
Hermosura sin talento, gallardía de jumento.
No es lo mismo los palos de la reja que los pelos de la raja.
Agua y sol, tiempo de caracol.
Hasta la raíz más pequeña encuentra su leñador.
Cuando el jefe manda bien, huelgan las preguntas.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
A barba moza, vergüenza poca.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
Quien miente, no habla lo que siente, sino lo que quiere.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
No le busques ruido al chicharrón.
Caga el Rey, caga el Papa y en este mundo de mierda de cagar nadie se escapa.