El elefante muerto deja sus colmillos; el tigre, su piel; y el hombre, su nombre
Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste.
Razonar para reñir, es cosa de reír.
Te quiere bien quien te pone casa en Jaén.
Más fuerte era Sansón y le venció el amor.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
Saca tu cruz a la calle, y verás otras más grandes.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Vino mezclado, vino endiablado.
La cabeza blanca y el seso por venir.
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
Peso y medida, alma perdida.
Tiene más vida que un gato.
No sabe lo que se pierde quien no bebe con lo verde.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
El suspiro de una joven se oye desde más lejos que el rugido de un león.
Mal se cuece olla que no se remece.
A su tiempo maduran las brevas.
Poca cuadrilla, vida tranquila
Unos tener tanto y otros tan poco, propio es de este mundo loco.
El que no chilla, no mama.
Comprar al pobre, vender al rico.
La conciencia vale por cien testigos.
Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
No es villano el de la villa, sino el que hace la villanía.
A pobre viene quien gasta más de lo que tiene.
Quien vale mucho hace mucho.
Zapato de ramplón, de larga duración.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Más vale poco que nada.
No hay plazo tan lueñe que no lo tema el que debe.
Si no es Juan, es Pedro.
En cada casa cuecen habas, y en la mía calderadas.
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
El amor es una ratonera; entra el ratón, cuando quiere, pero no saldrá cuando quiera.
Más vale un pan con Dios que dos con el diablo.
Cada cosa pía por su compañía.
Estar entre Pinto y Valdemoro.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
No hay mujer sin pero, ni sin tacha caballero.
Buen arte es el médico que sotierra su yerro.
De saltamontes a chicharra poco marra.
Asno de dos, válgale Dios.
Buenas son ovejas, si hay muchos hijos para ellas.
El padre para castigar y la madre para tapar.