Zumbido de mosquito, es nada, grande grito.
Según San Andrés, el que tiene cara de tonto, lo es.
Mucho tilín tilín y nada de paleta.
La jodienda no tiene enmienda.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
A quien con malos anda no le arriendo la ganancia.
Los valientes sufren poco, los cobardes mucho.
Bodas buenas y magistrado, del cielo es dado.
Agua y nieve excesiva, no dejan criatura viva.
Pan ajeno nunca es tierno.
Con el amigo come y bebe pero no hagas negocios
Centeno en polvo, cebada en lodo y trigo en todo.
Un gran hombre comparte lo que tiene con los demás.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cae encima.
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
Una huésped llega con diez bendiciones, come una y deja nueve.
El que es demasiado pequeño, siempre tiene un orgullo muy grande.
Quien poda en Mayo y alza en Agosto, ni coge pan ni mosto.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
Comer se ha de hacer en silencio, como los frailes en sus conventos.
Me cortaron las piernas.
Más vale remiendo feo que agujero hermoso.
El que la hace riendo, la paga llorando.
A la mujer que fuma y bebe el diablo se la lleve. Y si además mea de pie, "liberanos domine".
La envidia y las fiebres matan al que las padece.
La mala no es la herramienta, sino el obrero.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
A la sombra del que camina se para el que está gateando.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
Ande o no ande, la burra grande.
Al que madruga Dios le ayuda, si madruga con buen fin.
Mas quiero viejo que me regale, que mozo que me mande.
La madre no comió carne; el padre no bebió vino; y salió sietemesino.
Donde no llega la mano, llega la espada.
Aceite para las espinacas y vino del de la tinaja.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Agua, viento y cuchilladas, desde la cama.
En este mundo traidor, de cagar nadie se escapa: caga el rico caga el rey, caga el obispo y el Papa.
El sordo no oye, pero bien que compone.
Le quedo como anillo al dedo.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
Al que come beleño, no le faltará sueño.
No te acompañes ni de amigo lisonjero ni de fraile callejero.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
¿Qué parió la burra?. Lo que la echó el asno.