Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Como el asno, tocaste la flauta por casualidad.
En enero, suda el fresno.
Al buen, regalo; al malo, palo.
La sangre del pobre el rico se la come.
Toda carne es sospechosa, más la muerta es venenosa.
A picada de mosca, pieza de sabana. A poco pan, tomar primero.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
Porque los loros no tienen médicos, viven siglo y medio; que si los tuvieran, cincuenta años no vivieran.
Igual con igual va bien cada cual.
Agua encharcada, hervida después de colada.
De suerte contentos, uno de cientos.
Busca pan para Mayo y leña para Abril y échate a dormir.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
Sábalo de mayo, calenturas para todo el año.
Hablar hasta por los codos.
Ir romera y volver ramera, no es mala carrera.
Dios castiga, pero no ha palo.
A cabellos enredados, piojos por descontado.
Cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos.
A perro viejo no hay tus tus.
El que tiene la cabeza de manteca no debe acercarse al horno.
Donde hubo humareda, el rescoldo queda.
Variante: La vaca pequeña siempre parece chala.
Oir a todos, creer a pocos.
De higos a brevas, larga las lleva.
La mujer y la sardina ha de ser pequeñina.
Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
Agua de llena, noche de angulas.
Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
Muchos cabitos de vela hacen un Cirio pascual.
Sé arrojado, pero no demasiado.
La hora más obscura es justo antes del amanecer.
Fuiste con el abogado y ya saliste escaldado.
La gala del estudiante, en cuello y guante.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Haz como la campana, que tañe y calla.
Cuando el pobre se arremanga, hasta el culo se le ve.
El que antes muere, antes lo entierran.
Al que le falta ventura, la vida le sobra.
Al que bien sabe podar, la mejor viña le has de dar.
Cuando el tonto va, ya de vuelta el listo está.
Por San Clemente, alza la tierra y tapa la simiente.
De enero a enero, el dinero es del banquero.
Aguarraditas de Abril, unas ir y otras venir.
Dale al tonto una cuerda, y ahorcarse ha con ella.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Al saber lo llaman suerte.