A más beber, menos comer.
Zumo de uvitas suaves, ¡qué bien sabes!.
A ese andar, llévalos mi baca.
Cuidados ajenos, matan al asno.
De San Martín en adelante ya no hay diablo que aguante.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
Ni hablar mujer, traes pistola.
Del cuero sale la correa.
No te fíes de la fortuna, mira que es como la luna.
El malo come pechugas y el bueno come lechugas.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
Mientras ande tu asno, no le des palos.
Bien convida, quien prestó bebe.
Quien dice mal de la pera, ése la lleva.
En Octubre de la sombra huye, pero si sales al sol, cuida de la insolación.
Ni quito ni pongo rey.
Fue el hombre por maduro, y lo pusieron verde.
Ya viene Marín Moreno, el que quita lo malo y pone lo bueno.
El amor es ciego.
A cada cañada le llega su añada.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
Chimenea acabada, a los tres días ahumada.
El que ofende escribe en arena; el que es ofendido, escribe en marmol.
Los caballos como las mujeres en manos de "tarugos" se echan a perder.
La mejor hora de comer, para el rico, cuando quiere; para el pobre, cuando puede.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
A la gorra, ni quien le corra.
La casa hecha y el hueco a la puerta.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
El que depende de la mesa de otro, con frecuencia cena tarde.
De día beata, de noche gata.
Estás entre la espada y la pared.
La mujer experimentada, es temida y mal mirada.
Entender por donde entienden los gigantones de Burgos.
Desbarata hasta un balín.
Si te señalo la luna, no te quedes mirando mi dedo.
Las palabras se las lleva el viento.
Jinca la yegua.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.
Para ser puta con chancletas, más vale estarse quieta.